El histórico edificio industrial de Palermo fue puesto a la venta

La Colorada construido en 1911 y convertido en ícono urbano por su fachada de ladrillo visto es uno de los inmuebles más fotografiados del barrio y conserva su ascensor original en funcionamiento

El emblemático edificio conocido como La Colorada, ubicado en el barrio de Palermo, fue puesto a la venta. Construido en 1911, se consolidó con el paso del tiempo como uno de los inmuebles más fotografiados de la zona y como una referencia del patrimonio urbano de la ciudad de Buenos Aires.

Situado en la esquina de Cabello y República Árabe Siria, el edificio se distingue por su fachada de ladrillo a la vista, sus herrajes originales y un marcado estilo industrial de influencia inglesa. Su nombre proviene justamente del rasgo más visible de su estructura: el ladrillo original que nunca fue recubierto y que terminó otorgándole identidad tanto al inmueble como a la esquina que ocupa.

La obra fue proyectada por el ingeniero y arquitecto británico Regis Pigeon, vinculado a importantes desarrollos ferroviarios de comienzos del siglo XX. En el momento de su construcción, el entorno estaba conformado mayormente por edificaciones bajas y amplios terrenos, por lo que La Colorada destacaba por su tamaño y por su lenguaje arquitectónico, inspirado en la arquitectura industrial inglesa de la Revolución Industrial.

Gran parte de los materiales utilizados —entre ellos ladrillos, puertas, ventanas y herrajes— fueron importados desde el Reino Unido. Según registros históricos, estos elementos arribaban en barcos que regresaban a Europa tras exportar carne y granos desde la Argentina.

En sus orígenes, el edificio fue destinado al alquiler de viviendas para personal jerárquico de empresas ferroviarias y perteneció en su totalidad a su proyectista. En 1953 pasó a manos de la familia Mitre y comenzó su subdivisión bajo el régimen de propiedad horizontal, quedando conformado por 28 unidades funcionales. La estructura incluye subsuelo, planta baja y cuatro pisos. El sótano, inicialmente destinado a áreas de servicio para la servidumbre, fue posteriormente reconvertido en espacios de guardado.

Las unidades se caracterizan por la amplitud de sus ambientes, la altura de sus techos, la doble circulación y la buena entrada de luz natural, además de conservar aberturas y herrajes originales. Uno de los elementos más distintivos del edificio es su ascensor jaula de hierro y madera, que continúa en funcionamiento desde 1911. Fue fabricado por la empresa francesa Roux-Combaluzier, la misma que proveyó los ascensores de la Torre Eiffel.

Con el paso de las décadas, el uso del inmueble se transformó. Actualmente, la mayoría de las unidades funciona como locales comerciales, estudios de arquitectura y espacios vinculados al diseño y la moda. Las viviendas son escasas y pertenecen a un grupo reducido de propietarios, lo que limita la oferta en el mercado. Según especialistas del sector, en los últimos diez años solo se concretaron dos operaciones de compraventa.

El buen estado general del edificio responde a sucesivos procesos de reciclaje que respetaron su identidad original. Varias unidades combinan pisos recuperados, carpinterías históricas y detalles de época con instalaciones modernizadas y estándares de confort contemporáneos.

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