Avance inmobiliario en Palermo: venden tierras públicas mientras retroceden los espacios verdes

La subasta de lotes ferroviarios por casi 15 millones de dólares reaviva el debate sobre la prioridad del desarrollo urbano frente a la preservación ambiental

En un nuevo capítulo del avance inmobiliario sobre la Ciudad de Buenos Aires, el Estado nacional impulsa la subasta de tres terrenos ferroviarios en el barrio de Palermo por una cifra cercana a los 15 millones de dólares. La medida, lejos de ser aislada, vuelve a encender cuestionamientos sobre el destino de tierras públicas en una zona cada vez más densificada y con menor disponibilidad de espacios verdes.

La operación, oficializada en el Boletín Oficial del 29 de marzo, será llevada adelante por Playas Ferroviarias de Buenos Aires S.A. (PFBA), una sociedad estatal que en los últimos años mutó su perfil original para convertirse en un actor central del negocio inmobiliario. El remate está previsto para el 22 de abril y contempla la venta en bloque de tres predios ubicados en puntos estratégicos de Palermo, aptos para desarrollos de mediana y gran escala.

Aunque el argumento oficial apunta a “poner en valor” terrenos en desuso, especialistas y organizaciones urbanas advierten que este tipo de iniciativas profundiza un modelo de ciudad orientado a la construcción intensiva, en detrimento de la calidad ambiental. En una de las zonas con mayor presión inmobiliaria de la capital, la ausencia de proyectos que prioricen espacios verdes o usos comunitarios refuerza una tendencia que parece no revertirse.

El mecanismo de subasta, con requisitos económicos elevados y condiciones que favorecen grandes inversiones, limita además la posibilidad de pensar alternativas urbanísticas más inclusivas. Así, lo que originalmente se pensó como una herramienta para financiar obras públicas y mejorar el tejido urbano, hoy se percibe como una estrategia que privilegia la lógica de mercado por sobre el interés colectivo.

La transformación de PFBA en una “superestructura” inmobiliaria estatal, consolidada a partir de fusiones recientes y un agresivo plan de ventas, también genera interrogantes sobre el rol del Estado en la planificación urbana. Mientras se multiplican los desarrollos privados en áreas clave, la deuda en materia de espacios verdes accesibles y sustentables continúa creciendo.

La nueva subasta de terrenos ferroviarios en Palermo no solo confirma el avance del mercado inmobiliario sobre tierras públicas, sino que también expone la magnitud de un proceso que parece acelerarse en 2026. Se trata de una de las operaciones más importantes del año y, al mismo tiempo, de un indicador del creciente interés de los desarrolladores por una de las zonas con mayor potencial constructivo de la Ciudad de Buenos Aires.

Los predios, que serán vendidos en bloque y bajo la modalidad “ad corpus”, forman parte de algunas de las últimas parcelas disponibles en el corredor que conecta Palermo con la traza ferroviaria. En la última década, este sector atravesó una transformación radical, marcada por la proliferación de edificios, locales comerciales y polos gastronómicos, muchas veces en detrimento de espacios abiertos y áreas verdes.

Entre los terrenos en subasta, el ubicado en José Antonio Cabrera 5446 aparece como una pieza clave por su valor estratégico, mientras que los lotes de la avenida Juan B. Justo al 1700 se insertan de lleno en el consolidado distrito audiovisual y gastronómico. En conjunto, representan oportunidades de desarrollo de gran escala en un barrio donde la densidad urbana ya genera tensiones visibles en términos de infraestructura, tránsito y calidad de vida.

Si bien los pliegos establecen que no se permitirá la compra en comisión —lo que obliga a los oferentes a identificarse desde el inicio—, esta condición no altera el trasfondo del proceso: el acceso queda restringido a grandes jugadores del sector, reforzando un esquema que deja afuera otras posibles formas de planificación urbana más equilibradas.

La subasta se suma a los remates realizados a fines de 2025 en la denominada Manzana 97C, consolidando una política sostenida de venta de activos públicos en áreas de alto valor. Para muchos urbanistas, esta continuidad no hace más que profundizar un modelo que privilegia la rentabilidad inmediata, mientras la necesidad de preservar y ampliar los espacios verdes en la ciudad sigue quedando relegada.

En este escenario, cada nueva licitación no solo redefine el paisaje urbano, sino que también vuelve a plantear una pregunta clave: si el crecimiento de la ciudad puede seguir sosteniéndose sin comprometer su habitabilidad y su equilibrio ambiental.

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