De símbolo industrial a distrito urbano: la ex fábrica de Alpargatas se transforma en Palacio Molina

El edificio de la ex fabrica de alpargatas argentinas en Barracas
Con una inversión superior a US$ 100 millones, el histórico edificio de Barracas será reconvertido en un desarrollo de usos mixtos con viviendas, oficinas y un polo gastronómico

La histórica ex fábrica de Alpargatas, ícono del pasado industrial argentino y emblema del barrio de Barracas, inicia una nueva etapa. Con una inversión que supera los 100 millones de dólares, el predio ubicado sobre la avenida Regimiento de Patricios será transformado en Palacio Molina, un ambicioso desarrollo inmobiliario de usos mixtos que combinará viviendas, oficinas y espacios comerciales.

El proyecto forma parte de un proceso de regeneración urbana que viene consolidándose en la zona desde hace más de una década. Frente a Molina Ciudad —otro emprendimiento del mismo grupo inaugurado en 2012—, esta nueva intervención busca completar la revitalización del área mediante la puesta en valor de uno de sus edificios más representativos.

El emprendimiento se desarrollará sobre un terreno de 12.765 metros cuadrados, con más de 68.000 metros cuadrados construibles, y estará dividido en dos etapas. El masterplan incluye distintas propuestas dentro de un mismo ecosistema urbano: “Lofts del Palacio”, con 26 unidades exclusivas dentro del edificio histórico; “Distrito Molina”, con 161 lofts reciclados —de los cuales ya se comercializó el 80% de la primera etapa—; “Molina Office”, con cinco plantas de oficinas flexibles; “Molina Home”, con 242 residencias de diseño contemporáneo; y siete locales comerciales en planta baja.

Palacio Molina ex Alpargatas

La reconversión de la ex fábrica de Alpargatas se inscribe en una tendencia creciente dentro del mercado inmobiliario: la transformación de antiguos espacios industriales en desarrollos residenciales y de usos mixtos. En ciudades como Buenos Aires, donde la desindustrialización dejó amplias superficies ociosas, estos proyectos permiten reutilizar estructuras existentes, preservar su valor patrimonial y adaptarlas a las demandas actuales.

Desde el punto de vista arquitectónico, el desafío consiste en mantener la identidad original del edificio —techos altos, estructuras metálicas y grandes ventanales— e integrarla con estándares modernos de confort y funcionalidad. A nivel urbano, este tipo de iniciativas impulsa la revitalización de barrios históricamente fabriles, generando nuevas dinámicas económicas y sociales.

Sin embargo, también abren interrogantes sobre el acceso a la vivienda y los posibles procesos de gentrificación que pueden derivarse de estas transformaciones. En este contexto, Palacio Molina no solo representa una inversión significativa, sino también un ejemplo de cómo el pasado industrial puede reconvertirse en motor de desarrollo urbano, marcando el camino hacia nuevas formas de habitar la ciudad.

Además, el complejo será sede de una próxima edición de Casa FOA, lo que refuerza su posicionamiento como un nuevo polo de referencia en diseño, arquitectura y urbanismo.

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