Una antigua fábrica de Barracas vuelve a abrir sus puertas transformada por el diseño

Casa FOA celebra sus 42 años en el Palacio Molina, la ex fábrica Alpargatas, con más de 42 espacios intervenidos que combinan arquitectura, arte y nuevas formas de habitar

Hay edificios que cuentan una parte de la historia de Buenos Aires incluso cuando permanecen en silencio. El Palacio Molina, en Barracas, es uno de ellos. Sus fachadas de ladrillo a la vista, los grandes arcos y los techos de más de cuatro metros recuerdan el pasado industrial de la Ciudad. Desde este jueves, ese escenario volverá a cobrar vida con una nueva edición de Casa FOA, que propone recorrerlo desde otra mirada.

La muestra celebra sus 42 años con más de 42 espacios intervenidos sobre una superficie de 5.700 metros cuadrados, en una propuesta que cruza arquitectura, diseño interior, paisajismo, arte y patrimonio. El concepto curatorial elegido para esta edición es “Alquimia”, entendido como la posibilidad de transformar la materia, la memoria y la historia para crear nuevas experiencias.

Pero esta vez el edificio no funciona simplemente como escenario. Su propia arquitectura forma parte de la experiencia. La escala de los antiguos espacios industriales, sus materiales y las huellas de su pasado dialogan con ambientes pensados para las formas actuales de vivir, trabajar, descansar y encontrarse.

Entre las propuestas aparece la instalación “Todo lo que respira se mueve”, del artista César Lago. Una estructura blanda e inflable, de color celeste, atraviesa el espacio interior y se proyecta hacia el exterior. La obra fue pensada como una suerte de organismo que entra, sale y circula por la arquitectura del antiguo edificio, introduciendo una pausa dentro del recorrido.

También hay propuestas que toman directamente la memoria de la antigua fábrica como punto de partida. En el espacio “Volver a estar”, el estudio Pacto —integrado por Alan Stadin, Emanuel Deve y Julián Laplacette— plantea una pregunta sobre el living contemporáneo: qué significa hoy tener un lugar para estar cuando las actividades cotidianas ya no se desarrollan de manera tan separada.

La respuesta aparece en un único dispositivo que integra sectores de descanso, guardado, encuentro y barra. La antigua lógica de la línea de producción se transforma así en una “línea de habitar”, trasladando al ámbito doméstico una idea que alguna vez organizó el trabajo dentro de la fábrica. Otro de los espacios, el 34, reúne arquitectura y fotografía. Las arquitectas Cecilia Gómez Abuin y Pilar Ortega trabajan junto a Espacio Pinasco y la obra de Eliseo Miciu para construir un ambiente donde la luz, el color y los paisajes fotografiados forman parte de una misma experiencia sensorial.

La edición también pone en primer plano una discusión que excede al diseño de interiores: qué hacer con los grandes edificios que forman parte de la memoria urbana cuando dejan de cumplir su función original. En el Palacio Molina, la respuesta durante estas semanas pasa por permitir que el patrimonio industrial sea recorrido, intervenido y reinterpretado sin borrar las características que le dan identidad.

Casa FOA funciona desde 1985 como una plataforma para la arquitectura, el diseño y la industria y, además, destina sus beneficios a la Fundación Oftalmológica Argentina Jorge Malbrán. La muestra podrá visitarse todos los días, de 12 a 20, hasta el 1° de noviembre, en el Palacio Molina, ubicado en avenida Regimiento de Patricios 1053, Barracas.

Más allá de las tendencias y de los ambientes que cada visitante pueda elegir como inspiración, esta edición propone algo más interesante: entrar en un edificio que pertenece a otra Buenos Aires y comprobar cómo el diseño puede funcionar también como una herramienta para volver a mirar el patrimonio de la Ciudad.

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