Además de formar parte del paisaje cotidiano de Palermo cumplen una función ambiental y son refugio de numerosas especies
Cada 27 de agosto se celebra el Día Mundial de los Lagos, una fecha que invita a poner la mirada sobre unos ecosistemas que, aun dentro de una ciudad, pueden cumplir un papel mucho más importante que el meramente paisajístico.
En Palermo, esa presencia se vuelve particularmente significativa. El Parque Tres de Febrero concentra cuatro de los principales lagos porteños: el Lago de Regatas, el Lago del Rosedal, el Lago del Planetario y el Lago Victoria Ocampo. Son espejos de agua que forman parte de la postal cotidiana de la Comuna 14 y que, al mismo tiempo, generan pequeños ambientes acuáticos en pleno corazón de Buenos Aires.
Aunque se trata de lagos artificiales, alrededor de ellos se desarrolla una dinámica propia de los ecosistemas de agua dulce. Plantas, peces, aves y anfibios encuentran allí sectores de refugio, alimentación y reproducción, en un entorno donde el agua se combina con árboles y vegetación para generar condiciones diferentes a las que predominan en las áreas urbanizadas.

Los lagos del Parque Tres de Febrero no son solamente lugares de paso o escenarios para caminar, correr, andar en bicicleta o descansar. El agua modifica las condiciones ambientales del espacio que la rodea y contribuye a generar sectores más frescos mediante el proceso de evaporación. La presencia simultánea de agua y vegetación también favorece la biodiversidad. En medio de una ciudad densamente urbanizada, estos ambientes ofrecen oportunidades para especies que difícilmente encontrarían las mismas condiciones en superficies completamente pavimentadas. Por eso, detrás de la imagen de los vecinos caminando alrededor del Lago de Regatas o del Rosedal existe un ecosistema que requiere mantenimiento y controles permanentes.
Entre los cuatro lagos de la Comuna 14 sobresale el Lago de Regatas, considerado el ecosistema acuático más importante de la Ciudad. Tiene aproximadamente seis metros de profundidad y unos 2.000 metros de perímetro, dimensiones que lo convierten también en uno de los grandes protagonistas del paisaje del Parque Tres de Febrero. Muy cerca, el Lago del Rosedal ocupa otro de los sectores más visitados del parque. Su entorno combina el espejo de agua con uno de los espacios verdes más reconocidos de Buenos Aires, generando un paisaje que diariamente es recorrido por vecinos y turistas. A ellos se suman los lagos del Planetario y Victoria Ocampo, completando el conjunto de grandes espejos de agua que caracteriza a Palermo.
El mantenimiento de estos espacios requiere un trabajo que muchas veces pasa inadvertido para quienes disfrutan del parque. La Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano de la Ciudad, junto con los equipos de la Comuna 14, lleva adelante tareas permanentes de limpieza, mantenimiento y control. La limpieza se realiza tanto de manera manual, con la recolección de residuos en las zonas perimetrales, como mediante catamaranes, que permiten retirar hojas, ramas y otros desechos que llegan a la superficie del agua.

Estos equipos también realizan tareas específicas, como el corte de algas para evitar un crecimiento excesivo, mientras que se efectúan controles periódicos sobre la calidad del agua y las condiciones de la flora y la fauna. El objetivo no es solamente mantener una buena imagen del parque. El cuidado del agua resulta fundamental para preservar el ambiente que se desarrolla dentro y alrededor de los lagos.
Desde la Comuna 14 destacan que el trabajo sobre los cuatro lagos incluye análisis físico-químicos y bacteriológicos periódicos, destinados a comprobar las condiciones del agua. El presidente de la Comuna 14 señala que la limpieza se realiza mediante los catamaranes y con personal especializado, y remarca la importancia de estos controles para preservar la fauna y la flora acuática.
“Todas estas tareas tienen como objetivo mantener y aumentar la biodiversidad, protegiendo el equilibrio natural del parque, para que siga siendo un lugar de disfrute para vecinos y turistas”, sostiene. Así, cada uno de los lagos de Palermo cumple una doble función: es parte de uno de los principales espacios verdes de Buenos Aires y, al mismo tiempo, integra un sistema ambiental que necesita atención permanente.
El Lago de Regatas, el Rosedal, el Planetario y Victoria Ocampo son mucho más que cuatro espejos de agua distribuidos dentro del Parque Tres de Febrero. Son parte de la identidad paisajística de Palermo y de un patrimonio verde que miles de personas recorren diariamente. Pero también representan pequeños oasis de biodiversidad en una de las zonas más urbanizadas de la Ciudad.

En el Día Mundial de los Lagos, la fecha permite detenerse por un momento frente a ese paisaje cotidiano y observarlo de otra manera: el agua que acompaña una caminata, el reflejo de los árboles, las aves que se acercan a la orilla o los peces que se mueven bajo la superficie forman parte de un ecosistema urbano que necesita ser cuidado para seguir existiendo.
Y Palermo tiene, en sus cuatro lagos, uno de los ejemplos más visibles de cómo naturaleza y ciudad pueden convivir en un mismo espacio.

