El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inició la construcción de una nueva calle de dos kilómetros que promete mejorar de forma significativa la circulación vehicular entre Retiro y Recoleta, dos zonas clave para el tránsito diario hacia el norte porteño.
La nueva traza, denominada Brigadier Juan Facundo Quiroga, tendrá sentido único en dirección a la Avenida Figueroa Alcorta y apunta a convertirse en una vía alternativa para descomprimir corredores saturados, especialmente en horas pico. En un contexto de creciente demanda de movilidad, la incorporación de este nuevo eje vial busca distribuir mejor el flujo de vehículos y reducir tiempos de viaje.
El proyecto cobra relevancia no solo por la conexión que establece entre las Comunas 1 y 2, sino también porque recupera un espacio que permanecía en desuso. Esta reconfiguración permitirá sumar una salida adicional desde el centro hacia el norte de la Ciudad, un punto crítico donde suelen concentrarse embotellamientos y demoras.
Actualmente, la obra avanza en su primera etapa con la demolición de estructuras remanentes —pilas y estribos— que habían quedado de intervenciones anteriores. Una vez finalizada esta fase, se dará paso a la construcción de los nuevos tramos de pavimento, clave para habilitar la circulación.
Desde el punto de vista del tránsito, el impacto esperado es concreto: menos congestión en arterias principales, mayor fluidez vehicular y una alternativa que evite desvíos largos o recorridos saturados. La lógica detrás del proyecto es clara: sumar opciones de circulación para reducir la presión sobre las vías existentes.
Además, la intervención contempla una transformación integral del entorno. Se construirán veredas, sendas peatonales seguras —tanto a nivel como elevadas—, se incorporará iluminación LED y se sumará equipamiento urbano junto con vegetación autóctona. Aunque estos elementos apuntan a mejorar la calidad del espacio público, también contribuyen indirectamente al ordenamiento del tránsito al generar un entorno más claro y seguro para todos los usuarios.
La obra responde a la necesidad de reactivar un área estratégica que había quedado vacante tras la cancelación de un antiguo proyecto vinculado a la Autopista Illia. Hoy, ese espacio se redefine con un objetivo concreto: mejorar la conectividad y ofrecer una solución tangible a los problemas de circulación en una de las zonas más transitadas de la Ciudad.

