Con la llegada de la primavera, Buenos Aires cambia de aspecto. Las temperaturas comienzan a subir, los días se alargan y las calles recuperan buena parte de su movimiento al aire libre. Pero para muchas personas esta época del año también trae consigo estornudos, congestión, picazón en los ojos y otras molestias vinculadas con el polen.
Entre las especies que forman parte de este paisaje porteño aparece el plátano, un árbol que durante décadas se incorporó al arbolado de las calles de la Ciudad y que hoy puede encontrarse en numerosos barrios. Para conocer mejor dónde están esos ejemplares existe una herramienta desarrollada por Luciana Staiano, de la Facultad de Agronomía de la UBA: el Mapa de Plátanos de CABA. El recurso permite ubicar los ejemplares sobre el mapa porteño y observar las cuadras donde su presencia es más importante.
La herramienta fue construida a partir de los datos del Relevamiento de Arbolado Público Lineal realizado durante 2017 y 2018 y posteriormente digitalizado por el Gobierno porteño. Por tratarse de información de ese período, el mapa funciona como una referencia y puede no coincidir exactamente con la cantidad de árboles que actualmente existen en cada calle.
La distribución de los plátanos no es uniforme en Buenos Aires. El mapa permite observar sectores con una presencia particularmente marcada en barrios como Palermo, Flores, Villa del Parque y Villa Santa Rita, además de distintas zonas de Villa Urquiza y Saavedra. En otros sectores de la Ciudad la presencia registrada es considerablemente menor. Entre ellos aparecen barrios del sur porteño como Villa Lugano, Nueva Pompeya y Villa Soldati.

La herramienta también permite diferenciar las cuadras según la cantidad de ejemplares registrados. Las que tienen hasta tres plátanos integran el nivel de menor presencia; luego aparecen aquellas con entre cuatro y seis árboles, mientras que la categoría de mayor concentración corresponde a las cuadras que cuentan con siete o más ejemplares. De esta manera, además de servir como una referencia para quienes quieren conocer el arbolado de su barrio, el mapa permite observar cómo una especie se distribuye de manera muy diferente entre distintos sectores de la Ciudad.
La importancia del mapa adquiere otra dimensión durante la primavera, cuando los plátanos liberan polen. Sus partículas pueden permanecer suspendidas en el aire y provocar molestias en personas sensibles. Entre los síntomas asociados a la exposición al polen pueden aparecer estornudos, congestión, picazón en la nariz, garganta y ojos, mientras que en personas con determinadas afecciones respiratorias la exposición puede contribuir a agravar los síntomas.
Por eso, conocer dónde existe una mayor concentración de ejemplares puede ser un dato útil para quienes buscan organizar sus recorridos durante esta época del año. Sin embargo, no significa que evitar una determinada calle permita eliminar la exposición al polen: estas partículas pueden desplazarse por el aire y alcanzar zonas alejadas de los árboles que las producen.
Más allá de las alergias, el mapa permite mirar de otra manera un elemento cotidiano de Buenos Aires. Los plátanos forman parte de la identidad de numerosas calles porteñas y su distribución también cuenta una parte de la historia del arbolado urbano.
Con la primavera recién llegada, las mismas calles que para algunos representan sombra, verde y paisaje urbano también pueden convertirse en el escenario de una temporada de estornudos. El mapa permite, al menos, conocer dónde está buena parte de esos árboles y descubrir cómo se reparte esta especie a lo largo de la Ciudad.

