Las calles porteñas empiezan a pintarse de rojo: cómo funcionará el TramBus que unirá Nueva Pompeya con Aeroparque

Las nuevas líneas rojas en Figueroa Alcorta altura Rosedal por el TramBus
La nueva traza ya comienza a identificarse en distintos puntos de la Ciudad. El corredor tendrá unos 20 kilómetros, carriles exclusivos y preferenciales, prioridad semafórica y 71 paradores
El recorrido atravesará varios barrios porteños, entre ellos Palermo, y llegará hasta Aeroparque

Las primeras marcas rojas sobre el asfalto ya comenzaron a aparecer en distintos barrios porteños y anticipan uno de los cambios que tendrá la movilidad de la Ciudad en los próximos meses. La pintura forma parte de la infraestructura prevista para el TramBus T1, el nuevo sistema de transporte eléctrico que conectará Nueva Pompeya con el Aeroparque Jorge Newbery.

El color elegido no es casual. Según explicaron desde el Ministerio de Movilidad e Infraestructura porteño a Tiempo de Palermo, el rojo es el utilizado para identificar los carriles exclusivos del transporte público y, en el caso del TramBus, también permitirá reconocer visualmente la traza a lo largo del recorrido. Pero la pintura no significa que todo el corredor vaya a tener la misma configuración. La T1 atravesará calles y avenidas con características muy diferentes y, por eso, los carriles serán exclusivos o preferenciales según cada tramo.

El recorrido tendrá aproximadamente 20 kilómetros. De esa extensión, unos cinco kilómetros ya contaban con carriles exclusivos para el transporte público, mientras que el resto forma parte de las obras vinculadas con la puesta en marcha del nuevo sistema. Uno de los principales objetivos del proyecto es que el TramBus no solamente tenga un recorrido diferenciado, sino que pueda ganar tiempo en las intersecciones más importantes.

Para eso, el corredor contará con paradores específicos y un sistema de prioridad semafórica, mediante la coordinación de los semáforos para favorecer el paso de las unidades. La infraestructura tampoco estará reservada únicamente para los vehículos del TramBus. Según precisaron desde la Ciudad, los corredores serán compartidos con otras líneas de transporte público que actualmente circulan por esos sectores.

La expectativa oficial es que estas modificaciones permitan reducir aproximadamente un 40% los tiempos de viaje. Un trayecto que actualmente puede demandar alrededor de una hora y 40 minutos en transporte público podría realizarse en aproximadamente una hora y cinco minutos con la T1.

De Nueva Pompeya a Palermo y Aeroparque

La transformación tendrá impacto en numerosos barrios porteños. La cabecera sur estará ubicada en el Centro de Trasbordo de avenida Sáenz, en Nueva Pompeya, y desde allí el recorrido continuará por Sáenz, Almafuerte, Diógenes Taborda, Caseros y avenida La Plata. Luego atravesará sectores de Parque Chacabuco, Boedo, Almagro y Caballito. En este último barrio el trazado tendrá diferentes recorridos según el sentido de circulación: hacia el norte utilizará Rivadavia, Acoyte y Ángel Gallardo, mientras que hacia el sur circulará por Honorio Pueyrredón, Neuquén, Acoyte, José María Moreno y Formosa.

La T1 tendrá alrededor de 20 kilómetros entre Nueva Pompeya y Aeroparque

La T1 continuará después por Villa Crespo y el corredor de Juan B. Justo, para avanzar hacia Intendente Bullrich. Y allí aparece Palermo, uno de los barrios de mayor movimiento y concentración de conexiones de transporte de la Ciudad. Desde ese sector, el corredor seguirá hacia la Costanera Rafael Obligado hasta alcanzar finalmente el Aeroparque Jorge Newbery. Por eso, aunque el TramBus tendrá un recorrido que atraviesa buena parte de Buenos Aires, su llegada a Palermo adquiere particular importancia por la cantidad de viajes que diariamente confluyen en el área y por su conexión con otros medios de transporte.

La infraestructura prevista incluye 71 paradores distribuidos a lo largo del recorrido, con una separación promedio de unos 500 metros. De acuerdo con la información oficial, 35 estarán ubicados sobre las veredas y 36 en el centro de la calzada. Además, habrá 11 paradores considerados “icónicos”, ubicados en sectores de alta demanda o en puntos estratégicos para combinar con otros medios de transporte.

En agosto, la Ciudad había informado que 55 de esos paradores se encontraban en ejecución y otros 16 ya estaban terminados. El cronograma oficial fijó noviembre como plazo para completar la infraestructura y poner en funcionamiento el nuevo sistema que tendrá además una importante capacidad de combinación. La T1 permitirá vincularse con las líneas A, B, D, E y H del subte, y tendrá conexiones o cercanía con estaciones de los ferrocarriles Sarmiento, San Martín y Mitre, además de distintos corredores de Metrobus.

Una flota completamente eléctrica

El TramBus funcionará con unidades 100% eléctricas, con una autonomía mínima prevista de 270 kilómetros. La flota estará compuesta por vehículos de aproximadamente 12 metros, con capacidad para más de 70 pasajeros, y unidades articuladas de unos 18 metros, preparadas para transportar hasta 120 personas. En las horas de mayor demanda, la frecuencia proyectada será de aproximadamente cuatro minutos. La expectativa del Gobierno porteño es que, una vez que el sistema alcance su funcionamiento pleno, unas 50.000 personas utilicen diariamente la T1.

El cronograma oficial establece noviembre como el mes previsto para completar la infraestructura y poner en funcionamiento el nuevo corredor. Así, las primeras marcas rojas que aparecen sobre las calles porteñas no son solamente una señal de pintura vial: anticipan la llegada de un nuevo esquema de circulación que atravesará buena parte de la Ciudad, modificará la relación entre el transporte público y el tránsito particular y tendrá en Palermo uno de sus puntos de paso hacia Aeroparque.

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