El espacio podrá ser utilizado tanto por vecinos como por atletas de alto rendimiento
El Riachuelo empieza a recuperar un lugar que durante décadas pareció perdido en la vida cotidiana de Buenos Aires. En Barracas, el Gobierno porteño inauguró una nueva bajada pública para remeros sobre la calle Perdriel, una obra que suma infraestructura deportiva a la ribera y plantea, al mismo tiempo, una transformación urbana para el sur de la Ciudad. La nueva instalación es pública y gratuita y puede utilizarse todos los días. Su diseño está pensado para facilitar el acceso al agua en un sector de aguas calmas, tanto para vecinos que practican remo como para deportistas de alto rendimiento.
La obra tiene además una particularidad que excede lo estrictamente deportivo: constituye una nueva puerta de acceso al Riachuelo. Después de décadas en las que este curso de agua quedó asociado principalmente a la contaminación y a la actividad industrial, la posibilidad de volver a utilizar su superficie para actividades recreativas y deportivas marca un cambio en la relación entre la Ciudad y su ribera.
La bajada fue construida en la calle Perdriel, en Barracas, y forma parte de una estrategia orientada a recuperar sectores de la ribera sur y generar nuevos espacios vinculados con el deporte y la actividad náutica. La iniciativa busca que quienes viven en el sur porteño puedan acceder a una práctica deportiva que tradicionalmente estuvo concentrada en otros puntos de la Ciudad y del área metropolitana.
La disponibilidad de aguas calmas permite además desarrollar entrenamientos sin que los deportistas tengan que trasladarse a lugares más alejados. En ese sentido, la obra apunta a combinar deporte comunitario y deporte de alto rendimiento dentro de un mismo espacio público. Durante la inauguración participaron clubes de regatas y vecinos que se acercaron para conocer la nueva infraestructura, en una jornada que puso nuevamente al Riachuelo en el centro de una actividad que durante mucho tiempo parecía imposible de imaginar en este sector de Buenos Aires.
El valor de la obra está también en lo que puede representar para la recuperación urbana de la ribera. Una infraestructura de estas características necesita estar acompañada por espacios públicos accesibles, recorridos peatonales, iluminación, mantenimiento y nuevas actividades que permitan que el borde del Riachuelo deje de ser un límite y se convierta progresivamente en un lugar de encuentro. Por eso, la inauguración de la bajada puede leerse como una primera pieza dentro de una transformación de mayor escala.
El desafío será que el acercamiento al agua no quede limitado a quienes practican remo, sino que pueda traducirse en una recuperación integral de la ribera para los vecinos. La experiencia también vuelve a poner en discusión el vínculo histórico de Buenos Aires con el Riachuelo. El curso de agua fue durante décadas una pieza fundamental para la actividad económica y portuaria de la Ciudad, pero también uno de los principales símbolos de la degradación ambiental del área metropolitana.
Un polo náutico para el sur porteño
La nueva bajada se presenta como parte de la construcción de un polo náutico en la ribera sur, con la intención de sumar nuevas alternativas deportivas y recuperar el contacto de la población con el agua. La propuesta apunta a que los clubes, atletas y vecinos puedan utilizar el lugar y generar una actividad permanente alrededor del Riachuelo. El objetivo deportivo es claro: disponer de un espacio cercano para entrenar y facilitar el desarrollo de atletas de alto rendimiento. Pero el proyecto también tiene una dimensión urbana: incorporar un sector históricamente postergado al circuito de espacios públicos y actividades de la Ciudad.
En ese sentido, la recuperación del Riachuelo no se juega solamente en la calidad del agua. También implica qué usos puede recuperar la población y qué lugar ocupa la ribera dentro de la vida urbana. La nueva bajada de Perdriel representa, por ahora, una señal concreta de ese cambio: el Riachuelo vuelve a tener una función recreativa y deportiva en la Ciudad y comienza a abrirse una nueva etapa para la relación de Buenos Aires con una de sus fronteras históricas.
Los principales beneficios de la obra incluyen:
- Ahorro de tiempo y calidad de vida: la cercanía de la instalación elimina largos viajes diarios, permitiendo a los deportistas optimizar sus rutinas personales, laborales y de entrenamiento.
- Infraestructura pública y gratuita: un espacio abierto a la comunidad de lunes a domingo, equipado en esta primera etapa con guarda de embarcaciones, áreas verdes, mesas y juegos infantiles.
- Potencial para atletas de élite: proporciona un canal de agua calma ideal para modalidades como el bote single, fundamental para la preparación de competencias internacionales.
- Punto de partida para el desarrollo local: proyecta la creación futura de una escuela pública de remo, oferta gastronómica y una guardería de kayaks definitiva, consolidando al sur porteño como polo deportivo y turístico.


