La Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un sistema de etiquetado de eficiencia energética para viviendas que permitirá conocer cuánta energía consume un inmueble y cuál es su desempeño en comparación con otras propiedades. La iniciativa representa un avance significativo hacia un parque habitacional más sustentable y eficiente, en un contexto donde el ahorro energético y la reducción del impacto ambiental se convierten en desafíos centrales para el futuro de las ciudades.
La medida fue posible tras la adhesión porteña al Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (PRONEV), una herramienta que ya funciona en otras 16 jurisdicciones del país y que establece criterios comunes para evaluar el comportamiento energético de las viviendas. En la Ciudad, la implementación estará a cargo de la Subsecretaría de Ambiente.
El sistema utiliza una escala que va desde la categoría A, destinada a las viviendas con mayor eficiencia energética, hasta la G, que identifica a aquellas con el rendimiento más bajo. De manera similar a las etiquetas presentes en los electrodomésticos, esta certificación brindará información clara y estandarizada sobre el consumo energético de cada inmueble.
La incorporación de esta herramienta busca beneficiar tanto a propietarios como a quienes desean comprar o alquilar una vivienda, ya que permitirá comparar inmuebles considerando no solo su ubicación, superficie o precio, sino también el costo energético que implicará habitarlos. Asimismo, ofrecerá información útil para planificar mejoras que permitan reducir el consumo y optimizar el confort de los hogares.
Más allá de su impacto para los particulares, la iniciativa apunta a transformar progresivamente el mercado de la construcción y el desarrollo inmobiliario. Contar con edificios y viviendas más eficientes contribuirá a disminuir el consumo de energía, reducir el gasto en servicios y limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, aspectos considerados fundamentales para avanzar hacia ciudades más sostenibles y resilientes frente al cambio climático.
Además, la información generada por el sistema permitirá diseñar políticas públicas más precisas en materia de eficiencia energética y fortalecer las acciones previstas en el Plan de Acción Climática 2050 de la Ciudad, que establece objetivos para reducir las emisiones y promover un desarrollo urbano más sustentable.
En el marco de la implementación, el Gobierno porteño también anunció el lanzamiento del primer curso de formación de Etiquetadores de Viviendas, que se desarrollará junto con el Consejo Profesional de Ingeniería Civil (CPIC), el Consejo Profesional de Ingeniería de Telecomunicaciones, Electrónica y Computación (COPITEC) y el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU). Los profesionales que completen la capacitación quedarán habilitados para realizar las evaluaciones energéticas de las viviendas.
Por otra parte, la Ciudad suscribió un convenio de colaboración con la Sociedad Central de Arquitectos con el objetivo de impulsar nuevas políticas públicas vinculadas con la sustentabilidad y la eficiencia energética, consolidando una estrategia que busca preparar el parque habitacional porteño para los desafíos ambientales y energéticos de las próximas décadas.
Con un mercado inmobiliario que comienza a valorar cada vez más el desempeño energético de los edificios, este tipo de certificaciones se perfila como una herramienta que podría influir en las decisiones de compra, alquiler e inversión, al tiempo que promueve un uso más racional de la energía y una mejor calidad de vida para los habitantes.

