Desde el 2 de julio, el Jardín Botánico de Buenos Aires “Carlos Thays” será escenario de Maravillosa Alicia, una experiencia inmersiva de gran escala inspirada en Alicia en el país de las maravillas. La propuesta, pensada para público de todas las edades durante las vacaciones de invierno, transformará el espacio en un recorrido nocturno donde los visitantes podrán atravesar, interactuar y protagonizar distintos momentos del universo literario.
La instalación propone un circuito de doce estaciones creadas especialmente para convivir con la naturaleza del jardín, combinando arte lumínico, escenografía monumental, sonido envolvente y tecnología interactiva. Entre los espacios representados se incluyen escenas icónicas como el Conejo Blanco, el Té de Locos, el Jardín de la Reina, el Gato de Cheshire y la partida de ajedrez, reinterpretados como ambientes habitables.
Según sus productores, el proyecto fue diseñado en sintonía con el entorno patrimonial del Jardín Botánico, ubicado en el barrio de Palermo, y contempla criterios de sustentabilidad, ya que utiliza iluminación LED de bajo consumo, evita la contaminación lumínica, no incorpora plásticos de un solo uso y emplea estructuras autoportantes que no alteran el suelo ni dejan impacto físico en el espacio.
La experiencia incorpora además herramientas tecnológicas como ALI, una guía narrativa que funciona a través de WhatsApp y permite interactuar sin necesidad de descargar aplicaciones, junto con AlicIA, una inteligencia artificial que amplía el universo narrativo durante el recorrido. Estas herramientas proponen desafíos y contenidos dinámicos que hacen que cada visita sea distinta.
Maravillosa Alicia contará con recorridos diferenciados para adultos, jóvenes y niños. En el caso de los más pequeños, se incluirán dispositivos adaptados que no requieren el uso de teléfonos ni lectura, facilitando una experiencia accesible.
El proyecto fue desarrollado bajo criterios de accesibilidad integral, incluyendo Lengua de Señas Argentina en todas las estaciones, señalética con pictogramas y un diseño pensado para evitar estímulos como luces estroboscópicas o sonidos abruptos, con el objetivo de garantizar una experiencia inclusiva para todos los públicos.

