Palermo en disputa: vecinos denuncian un negocio inmobiliario disfrazado de solución urbana

debajo de Plaza Armenia se proyecta el estacionamiento subterraneo
La construcción de una playa de estacionamiento subterránea bajo Plaza Armenia despierta preocupación por el impacto ambiental, la pérdida de espacio público y la falta de diálogo con el Gobierno porteño

La tranquilidad habitual de Plaza Armenia, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Palermo Soho, quedó atravesada por una creciente polémica. El Gobierno de la Ciudad avanzó con la licitación para construir una playa de estacionamiento subterránea debajo de la plaza, como parte de un paquete de cinco playones “disuasorios” impulsados mediante una iniciativa privada. La medida, lejos de generar consenso, encendió la alarma entre vecinos y organizaciones barriales, que denuncian un nuevo avance del negocio privado sobre el espacio público.

La plaza, ubicada entre las calles Armenia, Costa Rica, Malabia y Nicaragua, es mucho más que un pulmón verde. Allí conviven diariamente actividades recreativas, deportivas, culturales y comunitarias: juegos infantiles, ferias, una histórica calesita declarada Patrimonio Cultural, espacios deportivos y encuentros vecinales. Para quienes viven en la zona, intervenir este espacio representa alterar la identidad misma del barrio.

“El problema no es solamente el estacionamiento. Es el modelo de ciudad que se sigue profundizando: menos espacio verde y más cemento”, sostienen desde el colectivo Palermo Resiste, que organiza protestas todos los sábados contra el proyecto. Entre las principales preocupaciones aparecen el impacto ambiental, la posible afectación del arbolado histórico y las consecuencias hidráulicas de reemplazar tierra absorbente por estructuras de hormigón.

El patio de juegos estaria cerrado un largo tiempo

La obra podría extenderse durante al menos dos años y todavía no existen precisiones públicas sobre cuánto de la plaza quedará inutilizado durante ese período. Tampoco se difundieron estudios ambientales detallados, pese a que el Ministerio de Desarrollo Económico confirmó que serán obligatorios. Los vecinos denuncian además una preocupante falta de instancias de participación y consulta ciudadana.

La iniciativa contempla no sólo cocheras subterráneas sino también espacios gastronómicos y de entretenimiento, lo que alimenta sospechas sobre una creciente privatización del espacio urbano. “Se presenta como una solución al tránsito, pero termina siendo otra concesión comercial en una zona ya saturada”, cuestionan habitantes del barrio.

La empresa E-ARG SRL, impulsora del proyecto, tendrá ventajas en el proceso licitatorio gracias al régimen de iniciativa privada vigente en la Ciudad. De concretarse la adjudicación, explotará comercialmente las playas durante 20 años. Para muchos vecinos, esto confirma que detrás del discurso de ordenamiento vehicular existe un fuerte interés económico.

La controversia también revive debates más amplios sobre el rumbo urbanístico de Buenos Aires. En una ciudad donde los espacios verdes escasean y el avance inmobiliario parece no encontrar límites, Plaza Armenia se convirtió en un símbolo de resistencia vecinal frente a políticas que priorizan la rentabilidad por encima de la calidad de vida urbana.

Mientras la apertura de sobres fue prorrogada para el 13 de mayo, las protestas continúan creciendo. Y con ellas, una pregunta que resuena cada vez con más fuerza en Palermo: ¿cuánto espacio público está dispuesta a perder la Ciudad en nombre del desarrollo?

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