Vecinos, estudiantes, investigadores y turistas pueden conocer allí cómo se conservan las esculturas que forman parte del patrimonio porteño
Hay un lugar en Palermo donde las esculturas que durante décadas formaron parte del paisaje cotidiano de la Ciudad llegan para ser reparadas, estudiadas y recuperadas. Es el MOA (Monumentos y Obras de Arte), el histórico taller ubicado en la Plaza Sicilia, dentro del Parque Tres de Febrero, que desde su reapertura se convirtió también en un espacio abierto a los visitantes.
Desde noviembre pasado, cuando volvió a funcionar luego de una importante obra de ampliación y puesta en valor, unas 10 mil personas ya recorrieron sus instalaciones. La propuesta permite conocer una parte poco visible del patrimonio porteño: el trabajo que existe detrás de la conservación de monumentos, esculturas y obras de arte que se encuentran en plazas, parques y espacios públicos.
El MOA funciona de lunes a viernes, de 10 a 17, y durante ese horario se puede acceder libremente a su Patio de Esculturas, donde se encuentran obras que están atravesando procesos de restauración o que fueron retiradas temporalmente de la vía pública para garantizar su preservación.
Además, se ofrecen visitas guiadas gratuitas de aproximadamente una hora, en las que los visitantes pueden conocer la historia del taller, recorrer su archivo histórico y acercarse al trabajo cotidiano de los restauradores. Los recorridos pueden realizarse espontáneamente dentro del horario de apertura o coordinarse previamente a través de visitas.moa@buenosaires.gob.ar
Un taller que también abre sus puertas a las escuelas
La propuesta comenzó a ampliar su alcance y ya se encuentran disponibles las visitas destinadas a escuelas primarias y secundarias. Los grupos educativos pueden solicitar una fecha para recorrer el espacio y conocer, de manera directa, cómo se intervienen y conservan las obras que forman parte del patrimonio de la Ciudad.
El objetivo es que el recorrido no quede limitado a una explicación histórica. Los visitantes pueden observar herramientas, materiales y diferentes etapas de los procesos de restauración, para comprender que detrás de cada monumento existe un trabajo especializado destinado a prolongar su vida útil. En las últimas semanas, además, el MOA incorporó experiencias destinadas a personas no videntes, con propuestas especialmente adaptadas para acercarlas al patrimonio escultórico desde otros sentidos.
Con el acompañamiento de los guías, los visitantes pudieron explorar mediante el tacto distintas obras, maquetas de monumentos realizadas en impresión 3D, herramientas utilizadas por los restauradores y muestras de los materiales empleados en las tareas de conservación.
De esta manera, el histórico taller del Parque Tres de Febrero dejó de ser solamente el lugar donde la Ciudad repara sus monumentos. El MOA se convirtió también en una ventana para conocer cómo se conserva una parte fundamental de la identidad porteña, permitiendo que vecinos y visitantes descubran el trabajo que habitualmente ocurre detrás de escena y que resulta clave para preservar las obras que acompañan la vida cotidiana de Buenos Aires.


